viernes, 5 de octubre de 2018

Daño colateral

"¿Que me prometiste?" -Dijo ella con los ojos nublados-
"Yo..." -Alcancé a decir-
"¡¿Qué fue lo que me prometiste niño?!" -esta vez llovía en sus ojos y las aguas fluían sobre sus mejillas, su hermosura no disminuyó ni un solo centímetro-
"Qué no te haría daño..." - mis ojos se apartaban de las nubes con los que ella me miraba -
"¿Cumpliste tu promesa?" - me dejo de mirar, me sentí morir -
"Creí que..."
"¡¿Que creíste!?¡¿Qué no sufriría con esto!?¡Que mi corazón no se dañaría por esto!?¡¿Que podríamos rehuir por siempre de esto!?"
Yo ya no sabía que decir, ella tenía razón, fuí un iluso me deje llevar por un sueño febril y ahora la dañe, la dañe como prometí no hacerlo, me falle de nuevo. Le falle de nuevo.
Me fui a negro y volví al sepia de mi habitación, sólo, como estaba desde que Cruze el pórtico de la puerta. Agradecido de que la escena anterior solo estuviese en mi imaginación, de que mi corazón, a pesar de saber el dolor de ella por todo esto, no fuese testigo de la escena. Mi brazo se posó en mi rostro y con ese pensamiento cobarde y a la vez frustrante respiré las culpas y lloré los recuerdos.
No quiero seguir llorando sólo.

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