De nuevo me alcanzo a mí mismo en la primera curva, de nuevo choco sin dejar de pedalear con el primer obstáculo que se me presenta desde que tengo conciencia, ese soy yo. Tirado en el piso mirándome a mí mismo al otro lado del incidente, no puedo creer lo que veo, tengo las rodillas rojas y blancas, verdes y violeta, heridas y delicadas. Mírate, mírame, esto somos, estamos tirados por un accidente que nosotros ocasionamos ¿Chocamos con algo? ¿Algo choco con nosotros? No lo sé. Me tiendo la mano, pero el intento es decadente, el espectáculo es miserable y la pena inaguantable, ¿Tienes derecho a sentirte mal ahora?. Silencio. La manos caen y nos volvemos a apoyar en el suelo. Una gota de sudor corre.
¿Te levantarás? ¿Nos levantaremos? ¿Cuánto ha pasado desde que lo intentamos?. Otra gota de sudor cae, esta vez su origen es una pupila nublada.
¿Llorarás? ¿Con que derecho?
Gimo y me aguanto la respiración. Me tapo la boca y aprieto los ojos, no quiero que esa lagrima termine en el suelo al igual que yo.
jueves, 4 de octubre de 2018
Dudé
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